miércoles, 3 de octubre de 2018

La lucha por abatir el desperdicio de alimentos en México


19 de septiembre de 2018

Un análisis del consumo de alimentos cuantificó por primera vez la magnitud del desperdicio en México: al año se pierden 20.4 millones de toneladas de comida, equivalentes a 34 por ciento de la producción nacional.


En materia económica, el impacto se contabilizó en más de 400 mil millones de pesos al año, equivalentes a más de dos veces de los presupuestos anuales de la Sagarpa y la Sedesol.

Desde diversas ópticas, científicos y organizaciones buscan alternativas para hacer frente a esta problemática que, de evitarse en los niveles de su cadena, podría ser la respuesta a los 50.8 millones de mexicanos que a la fecha no pueden adquirir lo mínimo indispensable para vivir.



Por Ana Luisa Guerrero Ciudad de México. (Agencia Informativa Conacyt).- A sus tres años, Juan Alfredo conoce a la perfección lo que es el hambre. Al igual que sus cinco hermanos, solo come una vez al día y no lo hace en casa, sino en un comedor comunitario al que acuden de lunes a viernes.

Viven en la comunidad San Juan Tlihuaca, en Villa Nicolás Romero, y forman parte del 6.6 por ciento de la población en pobreza extrema que habita en este municipio del Estado de México, como lo identificó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2010. 

Por tres pesos, estos niños se llevan a la boca un plato de sopa, arroz o frijoles, un guisado y agua de frutas. Si no fuera por el Comedor de la Caridad —auspiciado por una orden religiosa de franciscanos—, difícilmente probarían alimentos diariamente.

La realidad de Juan Alfredo es una constante en el país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH), en 2016 casi la tercera parte de las familias mexicanas tuvieron dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias. De ellas, en 28 por ciento hubo una niña, niño o adolescente que comió menos de lo que debía; mientras que en estados como Tabasco, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Sinaloa la proporción fue mayor.

Estos indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que 42.2 por ciento de los hogares mexicanos dijo haber tenido preocupación de que la comida se les acabara, mientras que en 11.8 por ciento se quedaron sin comer.

La alimentación es uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad. A nivel mundial, 815 millones de personas padecen hambre, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

En contraste, en el planeta se producen alimentos que serían suficientes para alimentar al total de la población mundial, pero la pérdida y desperdicio representan casi una tercera parte de la comida que se produce, equivalente a mil 300 millones de toneladas, de acuerdo con datos de la FAO; ello, a pesar de que disminuir el hambre es uno de los retos de la Agenda 2030 a la que se han comprometido los miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En países desarrollados de Europa, así como Estados Unidos, Japón, China o Australia, el mayor desperdicio de alimentos se da en la distribución y, particularmente en el consumidor, debido a que compra más de lo que puede comer. Mientras que en naciones con ingresos bajos, la pérdida se presenta en todos los eslabones de la cadena debido a la falta de infraestructura, tecnologías obsoletas y carencia de recursos para invertir en la producción.

desperdicio alimentos mundial03México, desperdicio que lacera

Si en el país se frenara la pérdida de alimentos en los diferentes niveles de la cadena, los 50.8 millones de mexicanos que a la fecha no pueden adquirir lo mínimo indispensable para vivir, tendrían comida en su mesa todos los días.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).


Un análisis del consumo de alimentos dentro y fuera de los hogares cuantificó por primera vez la magnitud del desperdicio en México. Se contabilizó la pérdida de 20.4 millones de toneladas de comida al año, equivalentes a 34 por ciento de la producción nacional, explica el doctor Genaro Aguilar Gutiérrez, investigador de la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y quien fuera secretario del Grupo Técnico de Pérdidas y Mermas de Alimentos, encargado de realizar esta medición.

“Cuando empezamos a ver la disponibilidad de alimentos, nos dimos cuenta que hay alimentos suficientes para alimentar a toda la población y que hay manera de tenerlos disponibles adecuadamente; sin embargo, una gran parte de la producción se pierde”, dice a la Agencia Informativa Conacyt. 

El estudio —realizado en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social— consistió en la aplicación de un modelo matemático utilizando tres variables: cuánto de la producción nacional se exporta, cuánto se importa y cuánto se consume en el país. 
Para ello, utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Economía.

Financiado por la convocatoria de Proyectos de Desarrollo Científico para Atender Problemas Nacionales, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se identificó que si se reúnen esos alimentos desperdiciados, sería posible entregar semanalmente a las familias más pobres una canasta alimentaria integrada de cuatro kilogramos de carne, 3.8 kilos de pollo, 16 litros de leche, 15 kilos de tortillas y dos kilogramos de mango, con los cuales esas personas podrían salir de la categoría de pobreza alimentaria.
El investigador nacional destaca, además, el impacto medioambiental que trae consigo el desperdicio, ya que se generan emisiones de dióxido de carbono (CO2) innecesarias y que pueden ser equivalentes a las emisiones anuales de casi 15 millones de automóviles, aproximadamente los vehículos que circulan en los estados de México, Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México.

En tanto que se pierden recursos naturales como agua y suelo, al producir alimentos que terminarán en la basura. 
“Si se ataca el problema del desperdicio de alimentos, al mismo tiempo se está cumpliendo con uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030, de impactar menos en las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera”, añade. 

En materia económica, el impacto se contabilizó en más de 400 mil millones de pesos al año, equivalentes a más de dos veces de los presupuestos anuales de la Sagarpa y la Sedesol.

Generar cadenas de ayuda

Factores de perdida de alimentos02En la década de los 80, prevalecía la idea de que era necesario producir más para alimentar a la población mundial que crecía; sin embargo, en los últimos años se detectaron las dramáticas cantidades de desperdicio, las cuales serían suficientes para todos los habitantes del planeta. 

La FAO considera como desperdicio todos los alimentos destinados al aprovechamiento humano y que, al final, no son consumidos por la población; y va desde las pérdidas de grandes volúmenes en el campo, en el almacenamiento o traslado, hasta rechazar los que a la vista no son atractivos porque presentan un golpe o una manchita; más aún, aquellos que mantenemos en casa y terminamos tirándolos porque se echan a perder.


En todo el mundo se han tejido múltiples iniciativas enfocadas en acabar con esta situación; los bancos de alimentos son una de ellas. Su labor es rescatar comida y entregarla a la población vulnerable.

La asociación Bancos de Alimentos de México (BAMX) reúne más de 50 bancos en casi todos los estados del país con el propósito de contribuir a erradicar el hambre y la desnutrición. Rescatan alimentos en toda la cadena de valor, desde los campos agrícolas, las centrales de abasto, tiendas de autoservicio, la manufactura, restaurantes y hoteles.

A través de convenios con donadores nacionales y locales, y por medio de una infraestructura logística, distribuyen alimentos perecederos y no perecederos a los bancos afiliados.

Almendra Ortiz Tirado, gerente de Proyectos de BAMX, detalla a la Agencia Informativa Conacyt que atienden a población rural y urbana, aunque por el tipo de alimentos que recolectan (periodo de vida corta) se destinan mayoritariamente a poblaciones cercanas, aunque en estados como el de México, Chihuahua y Puebla se llevan a comunidades indígenas asentadas en la sierra, debido a que cuentan con rutas y logística eficientes.
“El año antepasado rescatamos más de 104 mil toneladas de alimentos a nivel nacional, de los cuales 55 por ciento correspondió a frutas y verduras, que beneficia a 1.2 millones de personas constantemente. Los alimentos los obtenemos por medio de convenios con más de cinco mil 200 instituciones. Los alimentos se llevan a escuelas, orfanatos, centros de rehabilitación y asociaciones”, detalla.

Se trata de un esfuerzo nacional con 20 años de experiencia, pero también hay iniciativas que buscan impactar a nivel local. Tal es el caso de un grupo de estudiantes y egresados del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) que desarrolló la plataforma denominada Sí Comparto, que vincula bases de datos de hoteles, restaurantes o comedores industriales con los alimentos que disponen para donar, a fin de hacerlos llegar a asociaciones civiles que los entreguen a comunidades necesitadas.

bancos alimentos01Imagen: Bancos de Alimentos de México.“La plataforma se alimenta de dos bancos de información: por una parte los restaurantes, comercios o cualquier proveedor que quiera donar alimento, y por otro las asociaciones civiles y las personas que requieren el alimento. Nosotros somos el canal que los conecta”, explica Carolina González Franco, egresada de la carrera de diseño del ITESO.


Esta iniciativa se suma al programa Jalisco Sin Hambre que integra los esfuerzos del ITESO, del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Guadalajara, así como diversas instancias de gobierno y bancos de alimentos de la entidad para apoyar a 120 mil personas que viven en situación de inseguridad alimentaria.

El proyecto es financiado por fondos mixtos entre el Conacyt y gobierno del estado de Jalisco; y en la parte académica, el trabajo se centra en generar un modelo integral que haga más eficientes los procesos en la logística de acopio, almacenamiento, conservación y distribución, acompañados de sistemas de información georreferenciada.

El Ciatej fue el encargado de instalar una planta procesadora que aproveche los excedentes de las frutas y hortalizas que manejan los bancos de alimentos, convirtiéndolos en purés y concentrados sin conservadores, para darles mayor vida de anaquel y facilitar su distribución en la entidad, que tiene alrededor de un millón de personas en inseguridad alimentaria.

Aprovechar los alimentos 

Las frutas son el alimento más desperdiciado en el planeta. De acuerdo con la FAO, mil 300 millones de toneladas se desperdician anualmente, equivalente a 44 por ciento de la producción. Los tubérculos, los cereales y la leche también representan altos niveles de despilfarro.
¿Cómo lograr el aprovechamiento de ciertos alimentos? Académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) trabajan en potenciar el consumo de la calabacita zucchini, también conocida como italiana, y del maíz amarillo.

Buscan fortificar ambos alimentos para, a partir de ellos, producir una pasta que pueda comercializarse como un producto similar a aquellas a base de trigo.

En 2017, México produjo 550 mil 410 toneladas de calabacita italiana, siendo Sonora el principal productor con más de 180 mil toneladas, según indicadores de la Sagarhpa (del estado de Sonora). 

tenedor alimentosIlustración: Ana Ofelia Yáñez.Sin embargo, una parte considerable de esta producción se destina como alimento para el ganado o en la basura, debido a que su tamaño no cumple con los estándares de exportación a Estados Unidos o porque su precio se tasa por debajo y no es redituable su venta.


Preocupados por el desperdicio, los productores se acercaron al CIAD para encontrar una estrategia de aprovechamiento. La doctora Luz del Carmen Montoya Ballesteros, investigadora del CIAD, explica que actualmente trabajan en la caracterización del producto para analizar sus propiedades y compuestos activos. 
Lo que se busca es crear una pasta fortificada con una variedad de maíz amarillo que desarrollan en el INIFAP, debido a que este tiene gran contenido de proteínas y aminoácidos.

“En el país se requieren alimentos bajos en grasa, con menos calorías y que sean libres de gluten. Las pastas que se producen a partir de la harina de trigo son uno de los alimentos más consumidos en México, pero contienen gluten. La calabacita zucchini tiene fibra, acido ascórbico, compuestos fenólicos, carotenoides, luteína, y se puede incursionar para obtener una pasta enriquecida”, dice a la Agencia Informativa Conacyt.
Esta iniciativa contribuiría a resolver el problema del desperdicio, pues de acuerdo con los propios productores, más de 30 por ciento de la producción no es consumida.

Optimizar los cultivos

Difícilmente, una cadena de producción de alimentos carecerá de mermas; sin embargo, la tecnología e innovación en cada uno de los procesos contribuye a que sea menor. 

Investigadores del Instituto de Biotecnología (IBt), del Instituto de Investigaciones Biomédicas y del Instituto de Ciencias Físicas, todos ellos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como del Colegio de Postgraduados y del Fideicomiso Asociado a Agricultura del Banco de México, desarrollaron con éxito un invernadero inteligente que maximiza la producción de hortalizas, minimiza el uso de agua y fertilizantes y casi no utiliza pesticidas sintéticos.

Con el uso de tecnologías se mantiene el control ambiental del invernadero, pues cuenta con cortinillas de malla-sombra que se abren y cierran automáticamente, para que el nivel de insolación sea el adecuado; tiene ventiladores y una pared que humidifica el aire y con ello se puede controlar la temperatura y la humedad relativa.

Además, por medio un sistema de fertirriego vía computadora, se proporcionan los nutrimentos que requiere el cultivo de forma programada.

bancos alimentos03Imagen: Bancos de Alimentos de México.Este proyecto piloto produce hasta 450 toneladas de jitomate por hectárea, cuando de forma convencional se producen entre 225 y 300 toneladas; y reduce sensiblemente los costos de producción de pasar de 7.60 pesos por kilogramo a 4.30 pesos. Adicionalmente, con este proceso se reduce hasta 30 litros de agua para producir un kilogramo de jitomate.

“En la parte biológica, el objetivo es generar alta productividad pero con la característica de que sean productos inocuos, es decir, que no tengan residuos de pesticidas sintéticos. En el caso de fertilizante, sustituimos una buena parte con un biofertilizante, el Maxifert (...) que fija nitrógeno del aire y que permite reducir la aplicación de fertilizantes”, detalla el doctor Enrique Galindo Fentanes, investigador del IBt.

Adicionalmente, el investigador explica que en lugar de utilizar fungicidas sintéticos, se utilizó Fungifree AB, un biofungicida desarrollado en el Instituto de Biotecnología con el que lograron la ausencia de enfermedades ocasionadas por hongos fitopatógenos que afectan el jitomate.

Con tecnologías e innovaciones de este tipo es posible hacer más eficientes los procesos en el cultivo y favorecer el aprovechamiento de los productos, ya que “permite al agricultor tener mayor precisión en las fechas de corte y al adelantar la germinación, puede generar más cultivos y moverse de forma más conveniente en el mercado”, destaca el investigador nacional.

Así se tiene mejor control de los alimentos y se evita el desperdicio, tanto en los eslabones de la cadena de producción, distribución y comercialización, hasta su aprovechamiento en los hogares.

Alimentar a toda la población mundial es un reto enorme. Sin embargo, las sinergias entre ciencia, tecnología, trabajo gubernamental e iniciativas sociales pueden contribuir al propósito de acabar con la alarmante cifra de 815 millones de personas en situación de hambre.

En México, cada vez más se suman acciones para que los avances científicos y tecnológicos tengan un impacto en la población más desprotegida. A nivel local y en su círculo cercano, cada uno puede contribuir a ello, para evitar que más familias como la de Juan Alfredo, vivan con la incertidumbre de qué comerán hoy.
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Disponible en la Comunidad de Educadores por la Cultura Científica: https://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?La-lucha-por-abatir-el-desperdicio-de-alimentos-en-Mexico

Educación STEAM: Una reflexión desde la enseñanza de la química


M. Sc. Raquel Villafrades Torres. Bucaramanga, Colombia. Universidad Pontificia Bolivariana. 

IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

En esta nota de divulgación se presentan una serie de reflexiones sobre tres metodologías activas: Indagación en el aula, Aprendizaje basado en Problemas y Flipped Classroom que pueden orientar los procesos de enseñanza y aprendizaje de la química bajo el enfoque educativo STEAM.



Frente a los grandes cambios tecnológicos y sociales que ha traído el nuevo siglo uno de los enfoques educativos que ha tomado mayor relevancia es el STEAM el cual tiene como objetivo establecer conexiones entre las ciencias, matemáticas, tecnología, ingeniería y las artes para solucionar problemas en entornos reales de manera creativa y colaborativa.

Ochoa, L y otros (2018) expresan que para América Latina y el Caribe existe el desafío de implementar la educación STEAM si se tiene en cuenta que el desempeño de los jóvenes latinoamericanos en el área de ciencias y la inversión en innovación y desarrollo es menor que en otras regiones del mundo, además, el número de científicos e ingenieros es muy bajo en proporción a la economía y población de nuestros países.
En el contexto nacional, Colombia se ha acercado a este enfoque a través de estrategias como el programa “Todos a aprender 2.0” cuyo propósito es acompañar y formar a los docentes para transformar sus prácticas educativas, la implementación de la jornada única con el objetivo de aumentar el tiempo dedicado a las actividades pedagógicas al interior del establecimiento educativo para fortalecer las competencias básicas y ciudadanas de los estudiantes, mejorar la calidad de las instituciones educativas (Ley 1753, 2015) además de fortalecer las áreas de matemáticas, ciencias, lenguaje e inglés y la producción de recursos para el aula. Asimismo, el programa gubernamental “Ondas” de apoyo para el fomento de la Ciencia, la Tecnología y la Investigación (CT + I) realiza acompañamiento a las instituciones de educación para fortalecer la investigación y la integración de prácticas STEM en el aula (Quiceno, 2018).
A pesar de los esfuerzos, aún incipientes, se sigue evidenciando dificultades de los educandos, que ingresan a la educación superior, en las áreas de ciencias y matemáticas. En el caso de química existen dificultades asociadas al carácter evolutivo de las teorías y modelos, los diversos tipos de representación del lenguaje químico y la existencia de diferentes niveles de descripción: macroscópico, microscópico y simbólico, entre otras (Caamaño, 2014).
Ruíz, F. (2017) señala la importancia de usar metodologías activas como Flipped Classroom y Aprendizaje Basado en Problemas, ABP, en el marco del aprendizaje STEAM. Ochoa, L y otros (2018) optan por el uso de indagación en el aula como estrategia de acercamiento a los contextos científicos que hacen parte de las áreas STEAM pues la indagación permite identificar problemas del contexto, usar evidencia científica para explicarlos y aportar en la resolución de estos.
Conviene distinguir que las metodologías mencionadas se consideran activas pues en ellas es el educando el centro del proceso de aprendizaje, además promueven el aprendizaje significativo y la formación de personas más críticas y creativas.

Desde la didáctica de las ciencias Santiváñez (2017) reporta que, para el ABP, una vez planteado el problema se sugiere la ejecución de los siguientes pasos:
  • La formulación de preguntas y explicaciones provisorias.
  • La selección, recolección y organización de los datos.
  • La interpretación de la información seleccionada.
  • El diseño y la realización de investigaciones y/o experiencias.
  • La comunicación de los resultados y conclusiones.
Ochoa, L y otros (2018) manifiestan que los ocho aspectos que se consideran claves para implementar un ambiente de aprendizaje basado en la indagación bajo el enfoque STEAM, en la enseñanza ciencias, son:
  • Organizar el ambiente de aprendizaje en cuanto a espacio, mobiliario y materiales.
  • Alentar el trabajo colaborativo en grupos, preferiblemente, de tres a cinco estudiantes cuidando la representación de género.
  • Realizar preguntas problematizadoras entendidas como aquellas que incitan a una respuesta basada en las ideas de los educandos más que en respuestas concretas sobre el problema a resolver.
  • Usar las ideas y experiencias previas de los estudiantes.
  • Ayudarlos a desarrollar y usar habilidades científicas relacionadas con los problemas de indagación, las cuales incluyen el saber cómo se construye el conocimiento científico y las actitudes hacia la ciencia.
  • Sostener discusiones, facilitando la interacción entre ellos.
  • Guiar el registro de los estudiantes de diversas formas incluyendo observaciones, datos, comparaciones y evidencias que den soporte a las conclusiones.
  • Usar la evaluación para apoyar el aprendizaje, preferiblemente de tipo formativo.
De igual modo, la metodología Flipped Classroom genera el empoderamiento de los alumnos al hacerlos responsables de su proceso de aprendizaje promoviendo un cambio de actitud hacia los contenidos y las clases (Aldana y Arévalo, 2018), condición necesaria en el marco del enfoque STEAM pues los mismos autores describen que es preciso el cambio en los modelos tradicionales de enseñanza para generar una mayor conexión con el contexto, una comunicación más fluida y conseguir que el educando, al reconocerse como sujeto activo, le encuentre un significado y un sentido a las acciones educativas.

Referencias:
  • Aldana, M. W. y Arévalo, J. A. (septiembre de 2018). Cambiando paradigmas educativos en las ciencias experimentales a través del empoderamiento de los educandos [Publicación en un foro online]. Recuperado de: https://tinyurl.com/y9rsanbv
  • Caamaño, A. (2014). La enseñanza y el aprendizaje de la química. En M. P. Jiménez (coord.). Enseñar ciencias. Barcelona: Editorial Graó.
  • Ministerio de Educación Nacional (2015). Ley 1753 de 2015. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1759/articles-352626_recurso_1.pdf
  • Ochoa, L. A., Valenzuela, A., Estela, D., Márquez, F. (2018). La indagación como estrategia para la educación STEAM. Organización de Estados Americanos. Disponible en: https://tinyurl.com/y9ptbgsl
  • Quiceno, J. F. (2017). Condiciones para la implementación de Ambientes de Aprendizaje STEM, en Instituciones Oficiales de la Ciudad de Medellín, Caso I.E Monseñor Gerardo Valencia Cano (tesis de maestría). Universidad EAFIT, Medellín, Colombia. Recuperado de: https://tinyurl.com/y8sc8zt4
  • Ruíz, F. (2017). Diseño de proyectos STEAM a partir del currículum actual de Educación Primaria utilizando Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Cooperativo, Flipped Classroom y Robótica Educativa (tesis doctoral). Universidad CEU Cardenal Herrera, Valencia, España. Recuperado de: http://dspace.ceu.es/handle/10637/8739
  • Santiváñez, V. (2017). Didáctica en la enseñanza de las ciencias naturales. Bogotá: Ediciones de la U.
Palabras clave:

Disponible en la Comunidad de Educadores por la Cultura Científica de la OEI en https://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Educacion-STEAM-Una-reflexion-desde-la-ensenanza-de-la-quimica 

martes, 7 de agosto de 2018

Narrativas docentes para una educación para la Agenda 2030. Documento IBERCIENCIA No. 6

En el Hilo de Ariadna... Intervención académica para la mediación de la lectura a través de los materiales del CECC - OEI.

4 de agosto de 2018

Documentos de Trabajo de IBERCIENCIA Nº 6

Varios Autores miembros de la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

Hace algo más de un año Dagoberto Ramírez Alarcón, profesor de Estado de Chile, nos compartía un texto que titulaba: "Desde el entorno personal y la realidad regional/global a la autorrealizacion: IBERCIENCIA, el hilo de Ariadna" y una profesora española, pocos meses después no compartía su artículo "La felicidad de dar". Con ese marco hemos querido recoger en este documento casi 30 trabajos de otros tantos miembros de la Comunidad. Ahora que el mundo tiene una ventana de esperanza para ser más justo y solidario con la Agenda 2030 y sus ODS su lectura nos ayudará, sin duda, a hacerlos más viables.


Una Comunidad con varias señas de identidad pero en las que destaca la de ser medio para que el profesorado tome la palabra y narre sus ideas, proyectos y ambiciones. En realidad son gigantes a cuyos hombros podremos ver más lejos.

Presentación

En julio de 2009 arrancaban dos proyectos unidos por un interés común: la cultura científica. Se trataba de tener un espacio desde el que poder apoyar la ciencia en Iberoamérica por medio de la divulgación científica.
La primera de las partes era el desarrollo de un portal de noticias de ciencia en la que se difundiera la ciencia de origen iberoamericano y la segunda la preparación de unos materiales didácticos en la que se aprovecharán la información de prensa sobre ciencia con unas propuestas de trabajo en el aula.

El trabajo con los profesores se inició con un curso en el que participaban 1.400 de casi todos los países iberoamericanos atendidos por un amplio equipo de tutores coordinado desde la Universidad de Oviedo. Las tareas consistían en la aplicación de esos materiales y la elaboración de un informe del trabajo realizado en el aula. Solo en los 6 meses que duro el curso las cifras eran formidables. El material había sido usado por cientos de miles de estudiantes y las observaciones de los docentes y las opiniones de los alumnos permitieron validar la estrategia usada.

Cuando se acaban de cumplir 9 años de existencia de la Comunidad ya son más de 5.000 los docentes que se han adherido y el banco de materiales superan los 400 con el nombre de Contenedores para Cultura Científica.

Pero hubo un hecho singular en 2012. Una docente de Jujuy hacia un llamamiento a los demás miembros de la Comunidad para unirse en un trabajo colaborativo con sus estudiantes que consistía en investigar en cada localidad el tratamiento de los residuos en cada una de las ciudades. 27 profesores y casi 1.000 estudiantes participaron en el proyecto que al finalizar meses más tarde nos mandaban un informe global en el que de manera destacada figuraba el dar a conocer al mundo educativo iberoamericano la experiencia realizada.
Aquello fue un punto de inflexión en el proyecto ya que, aunque se continuaba con el portal IBERDIVULGA y con la entrega de nuevos materiales para los Contenedores, se añadió la creación de una sección, a la que llamamos Comunidad, en el portal con textos producidos por los miembros de la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

Hoy podemos afirmar que el 90% de los días del año se publica un texto que ha sido escrito y desarrollado por un docente. Ya son más de 2.500 las piezas que han sido publicadas y a través de ellas conocemos mucho mejor la realidad de las aulas iberoamericanas.

Aunque hay de diversos tipos desde entrevistas a amplios reportajes tienen un valor singular aquella en las que se narran experiencia de aula.

En este Documento de IBERCIENCIA les presentamos 20 trabajos (un poco más extensos a los que remiten para IBERDIVULGA) que empieza con uno titulado La Felicidad de Dar de Azucena Hernández de la Universidad de Valladolid y del que rescatamos un párrafo que simboliza este trabajo: “En un mundo de obsolescencia programada, de usar y tirar, de competencia y competición, un período de tiempo como éste tiene que ser festejado, valorado, reconocido y considerado feliz. No sólo por los que escriben, coordinan, sufragan y promueven si no por los miles de personas que a lo largo de mucho más de un lustro leen, comentan, usan, reinterpretan, difunden o reflexionan sobre las ideas, propuestas, artículos, materiales, link, tecnologías o sugerencias que entre todas y todos nos vamos regalando para abrir caminos en Iberoamérica que vivencien la Cultura Científica. Así llegando a más personas, lugares, mentes, colectividades ojalá que seamos capaces de buscar y crear, cambios, desapariciones y apariciones, de sociedades más sostenibles, justas y transformadoras.”

El documento se cierra con un extenso trabajo de Dagoberto Ramírez Alarcón, profesor chileno, quien nos comparte sus reflexiones por la educación y que es el autor en marzo de 2017 de un artículo titulado: Desde el entorno personal y la realidad regional/global a la autorrealización: IBERCIENCIA, el hilo de Ariadna del que también destacamos un párrafo “Hacía falta una nueva orientación que integrara las culturas de la sociedad y aquella de los jóvenes, atenta a la diversidad, que favoreciera la ciudadanía y la inserción laboral, y que garantizara una oferta educativa de doce años para todos, en que los alumnos y sus familias asumieran como el valor más importante lograr los objetivos planteados (calidad). Desde el año 2000 (al 2015) se trabajaron los Objetivos del Desarrollo del Milenio y ahora los Objetivos del Desarrollo Sostenible (hasta el 2030). En este contexto social las "Metas Educativas 2021, la Educación que queremos para la generación de los bicentenarios" se asentaron en los ODM para proyectarse en la dinámica del futuro con los ODS: transformar nuestro mundo.”
Equipo IBERCIENCIA

Índice

Presentación
  1. La felicidad de dar. Azucena Hernández-Sánchez
  2. Contenedores. Materiales didácticos para la cultura científica. Mariano Martín Gordillo
  3. Ventana epistemológica a “5 años de fuerza transformadora de la educación”. Reina Cortellezzi
  4. IBERCIENCIA acompaña el cambio de paradigma: la enseñanza centrada en el alumno. Mag. Susana Alicia Bartolotta
  5. Un collar de perlas adorna el cuello de IBERCIENCIA. Severa Contreras Guerra
  6. IBERCIENCIA, el reto de construir desde los profesores cultura científica. Adriana Arbeláez Barrero
  7. Los contenedores de IBERCIENCIA. Carmen Curiel Solís
  8. Intervención académica para la mediación de la lectura a través de los materiales de la CECC-OEI en el medio rural con limitado acceso a los medios digitales. José Heber De León Monzón
  9. ¿Qué es la Comunidad de Educadores por la cultura científica IBERCIENCIA? Lucía Dina Galotti
  10. La educación para la cultura científica como eje de desarrollo mundial. Juan Carlos Gómez Barriga
  11. El encuentro entre la educación y la ciencia. Juan Carlos Gómez B.
  12. Cultura científica para la participación ciudadana. Ana Ma. Gurrola Togasi
  13. IAC - Lo investigo, lo aprendo y luego lo comunico. Liliana R. Habarta
  14. “Energía renovable para una educación renovable, un trabajo interdisciplinario”. Jonás Torres Montealbán
  15. Aproximación (parcial) al contenido de los contenedores. José Javier León
  16. La relación CTS vista a través de un seminario de IBERCIENCIA. Débora Mainegra Fernández
  17. La inteligencia emocional en el arte matemático. María Esther Mejía Lasso
  18. La era de los materiales didácticos-científicos. Miriam Miquilena
  19. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Una oportunidad para publicar. Rafael Miranda Garrido
  20. Alfabetización científica y enseñanza de la Historia en la escuela básica. Gerardo Mora
  21. Los rellenos sanitarios: ¿Solución a las basuras? o bombas de tiempo. Julio César Páez García
  22. ¡Felicidad y sorpresa! Aquí el Satélite Planck 2. Fernando Paredes García
  23. La Comunidad de Educadores por la Cultura Científica: Una experiencia exitosa de enseñanza y aprendizaje con los docentes. Laura Pinto Araújo
  24. Profesores + Cultura Científica = IBERCIENCIA. María Isabel Pioletti
  25. Apliquemos herramientas de marketing para incrementar las vocaciones hacia la ciencia. Cecilia M. Rosales Marsano
  26. La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica: ¿una colcha de retazos? Adriana Sarmiento Rodríguez
  27. Educación para el aprendizaje y desarrollo de competencias. José Javier Segura Ramírez
  28. Química General y cultura científica en el aula de clase. Raquel Villafrades Torres
  29. Los materiales de la Comunidad de Educadores por la Cultura Científica y su aprovechamiento en el aula de clases. Raquel Villafrades Torres
  30. Dinámica sociopolítica mundial: necesidades, conflictos bélicos... peores carencias. La Educación como instrumento para mejorar la calidad de vida.Dagoberto Ramírez Alarcón

Palabras clave:

Cultura Ambiental desde la Telaraña de la Ciencia

Un pueblo unido al árbol de peinemico Apeiba tibourbou Aunl (Tiliáceas) 

7 de agosto de 2018


José Heber De León Monzón. 
Cd. Hidalgo, Suchiate, Chiapas, México. CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CEEC).

La pérdida de la riqueza natural, principalmente plantas y animales, es un discurso tan común en distintos ámbitos, pero ¿qué hemos hecho desde nuestra trinchera para detener ese problema? Es por ello por lo que desde la Red Académica Telaraña de la Ciencia se gestiona la promoción de una cultura ambiental responsable contribuyendo a crear conciencia no sólo por cambios en los hábitos de consumo sino por el cuidado y restauración de nuestros ecosistemas no solo con especies con algún interés productivo.


México es reconocido a nivel mundial por su amplia diversidad biológica, ubicado entre los cinco países considerados como megadiversos, desafortunadamente la dinámica de las actividades humanas de nuestra sociedad han impactado tanto a la flora como la fauna. Los programas gubernamentales dirigidos a la protección del ambiente no siempre logran mitigar la presión que sufren los recursos naturales, en ocasiones desarticulados entre sí, tal es el caso de programas dedicados a la propagación de plantas que no concretan en dar seguimiento para constatar si éstas son ubicadas en sitios que aseguren su viabilidad hasta su edad adulta; pese a los esfuerzos de ser declaradas algunas zonas como área naturales protegidas con el afán de conservar la biodiversidad, en donde no siempre todas las especies son merecedoras de la misma atención.

Existen especies vegetales que no representan beneficios en las actividades humanas por lo que no son considerados en los programas de reforestación, quizás por desconocerse la importancia de su aporte a los ecosistemas o de sus usos y costumbres de ciertas localidades, restándole interés a esas especies nativas “no productivas” por aquellas exóticas con un supuesto mayor beneficio económico.

Entre esas especies nativas en el trópico húmedo se encuentra el árbol Apeiba tibourbou Aunl (Tiliáceas) comúnmente llamado “Peinemico” en la región, que durante años estuvo asociado a una comunidad que en el pasado se denominó con ese apelativo, pues de manera fortuita existió un árbol de esta especie siendo referencia a la parada o estación del autobús por lo que dicho árbol fue considerado como un icono de la población, pero que con el paso del tiempo al ya no existir ha venido quedando en el olvido al no tener el mismo significado para las generaciones actuales.

Es por ello que con ese antecedente, desde la Red Académica “Telaraña de la Ciencia” con un grupo de estudiantes del SAETA del CBTa No. 60 de esa localidad realizaron un diagnóstico a través de encuestas a informantes claves (personas con más de 50 años de residencia) y así recuperar el conocimiento local sobre esta y otras especies que pueden ser consideradas en la zona en riesgo de desaparición.

Durante el recorrido en la zona, los estudiantes fueron testigos de encontrar algunos sitios con árboles talados y rescatar la percepción sobre la conciencia ambiental para el cuidado de la naturaleza, les permitió con la investigación de campo constatar que es notable la falta de información local sobre las especies vegetales nativas, principalmente de aquellas que representan poca importancia para las actividades humanas y, que pese a que el árbol de Peinemico es parte de la historia de la comunidad no logró ser señalado por los encuestados como de interés para la comunidad. Los resultados y la experiencia fueron socializaron por los estudiantes en asamblea de colonos, logrando un cambio importante de destacar entre los ejidatarios para quienes no era prioritario la conservación de árboles nativos, ahora se manifiestan a favor de apoyar iniciativas de propagar especies nativas, en particular el árbol de peinemico; sumándose a este propósito diferentes actores de la comunidad, tal es el caso del exalumno Santiago Mazariegos Álvarez del CBTa No. 60, ahora Ingeniero Agrónomo por la Universidad Autonóma Antonio Narro, que con un grupo de ejidatarios plantaron un arbolito de Peinemico el pasado 12 de julio conmemorando el “Día del Árbol”.

“No existe mejor protección que la sombra de un árbol” ®seberon

Referencia:
De León-Monzón, J.H., D. Barrios-Bocel, M. García-Vázquez, R. Loera-Inclán y M. Orellana-Becerra. Un pueblo unido al árbol de Peinemico Apeiba tibourbou Aunl.
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domingo, 3 de junio de 2018

Radio Escolar de Cultura Ambiental de la Telaraña de la Ciencia

aTBC60. Radio Escolar de Cultura Ambiental de la Telaraña de la Ciencia

18 de mayo de 2018

José Heber De León Monzón. Cd. Hidalgo, Suchiate, Chiapas, México. CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CEEC).

Una estrategia didáctica que permite llevar a los estudiantes a un escenario simulado y, por qué no, despertar vocación por la divulgación científica a través de la expresión oral; idea retomada gracias a ser un docente EnREDado en las comunidades iberoamericanas.


El diseño de actividades académica en las que el estudiante sea el protagonista de su proceso aprendizaje, lleva al docente ir la búsqueda de estrategias con ese propósito y dejar a un lado las clases tradicionales. Las comunidades docentes se convierten en un importante reservorio de ideas generadas por la contribuciones de sus miembros, es así como desde nuestra comunidad de IBERCIENCIA se ha logrado la vinculación con otras como la de “Radio Escolar” https://t.me/RadioEscolar y fortalecido con el post “La radio escolar y el trabajo por proyectos” https://ined21.com/la-radio-escolar-trabajo-proyectos/ lleva a esta primer experiencia en el curso de Ecología con estudiantes del CBTa 60.

Desde que se planteó la actividad despertó inquietudes diversas, desde el temor en los estudiantes de grabar su voz que tienen dificultades para la expresión oral –pese a que es común para ellos el envío de mensajes de voz- pero también un reto para quienes en clases hablan constantemente –que para algunos docentes se convierten en estudiantes problemas pues llegan a distraer la clase con sus interrupciones.

En México, a partir del ciclo escolar 2017-2018, se promulgó un Nuevo Modelo Educativo, que para Educación Media Superior se establece un Nuevo Currículo http://www.sems.gob.mx/curriculoems con una estructura en los programas de estudios que incorpora los conceptos de aprendizajes y productos esperados que busca en el estudiante reflexionar sobre su aprendizaje; se promueve el desarrollo de las competencias lectora, matemática y científica, y entre sus acciones se busca que el estudiante elabore texto escritos, sin embargo, la expresión escrita sólo es una forma de identificar estas competencias siendo la expresión oral otra forma de hacerlo. Por lo que incorporando esas ideas y experiencias compartidas por la comunidad de docentes de Radio Escolar e implementar acciones alineadas a los contenidos de los citados programas, surge esta propuesta pedagógica. Así, los audios generados han sido analizados en el aula pero que con los permisos concedidos los estudiantes planean editar siguiendo el formato de un programa de radio.
Los estudiantes organizados en equipos asumieron roles de locución e informantes clave de la sociedad sobre los contenidos centrales y específicos de Ecología:
  1. El ecosistema donde vivo,
  2. MI huella ecológica,
  3. Los bienes y servicios que obtengo de los ecosistemas
  4. Mi huella hídrica,
  5. Aprovechamiento racional de fuentes de energía en actividades cotidianas.
Como podemos constatar, al estar EnREDados en comunidades docentes permite acercar a nuestros estudiantes estrategias que promueven una formación integral, pese a las limitaciones de conectividad en la que desarrollamos nuestras actividades docentes en escuelas del medio rural y semiurbanos, que si bien ya es común que algunos estudiantes cuenten con un dispositivo móvil, que en muchos casos no con el soporte técnico que permita operar mejores aplicaciones de edición de audio y menos que sean orientadas a ser utilizadas en las actividades escolares, pero que es una estrategia que promueve el protagonismo del estudiante en la gestión de su aprendizaje; por lo que esta propuesta sin duda se irá perfeccionando y buscará la adquisición de equipo que mejore la producción de audio y videos, que igual es otra actividad que se está desarrollando en curso de Ecología. Derivado de éstas, se plantean otras acciones como la de acercar a los estudiantes a espacios de locución de radio y televisión local, que ya son ofrecimientos de algunos amigos de esos medios.


Nota: Es bienvenida la orientación y apoyo de los colegas para la mejora de esta estrategia, por lo que comparto la liga de almacenamiento de los audios en https://drive.google.com/open?id=19hfbHR56C8S7oAEHT_udMMlBALHikYmB

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miércoles, 10 de enero de 2018

Gamificando en las clases de Química

Juguemos a la ruleta y aprendamos el lenguaje químico


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6 de enero de 2018

José Heber De León Monzón. 
Cd. Hidalgo, Suchiate, Chiapas, México. DGETA-CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CEEC).

Con la intención de “enganchar” la atención e interés del estudiante hacia el aprendizaje, la ruleta es una estrategia didáctica que permite aprender jugando, ya sea como reto personal, entre compañeros, de manera colaborativo contra reloj intentando eficacia en el menor tiempo, la idea que el estudiante aprenda el uso correcto del lenguaje químico.



Una de las dificultades en la enseñanza de la química es lograr que el estudiante aprenda a conocer, comprender y manejar el lenguaje químico. Por ejemplo, escribir correctamente las fórmulas químicas y los nombres de los compuestos que representan, implica un proceso de aprendizaje que requiere analizar, identificar, distinguir y dilucidar la información que nos ofrece la tabla periódica, las características físico-químicas de los elementos químicos y las reglas de nomenclatura química establecidas.

En la escuela tradicional, es común, a través de la clase expositiva del docente que el estudiante aprenda a utilizar las reglas de nomenclatura, por lo general, resolviendo una serie de ejercicios. La búsqueda de estrategias que permitan al estudiante el aprendizaje de manera lúdica apoyada en recursos didácticos, ha llevado a la presente propuesta didáctica.

El uso de ruletas o discos giratorios –por lo general de un sólo círculo–, son utilizados como juegos o en algunos casos como recursos didácticos. Hace algunos años conocí un disco de conjugación de verbos en inglés y de ahí surge la idea de elaborar algo para la enseñanza de nomenclatura de compuestos químicos que denominé “Ruleta de los Compuestos Químicos Inorgánicos”, el cual consiste en dos discos superpuestos, uno inferior de diámetro mayor y otro superior, subdivididos en 16 partes iguales con líneas concéntricas; en uno de ellos se anotan cationes y el otro aniones, que al hacer coincidir algún catión con un anión se escribe su fórmula y a esta según la regla utilizada se le asigna el nombre correspondiente, dada las divisiones, es posible formar otros 15 compuestos diferentes, y así, por cada posición que se mueva la ruleta se forman otros 16 fórmulas, de tal forma que con este material didáctico sirve para practicar con 256 compuestos diferentes, sin embargo, algunos elementos catiónicos tienen más de un número de oxidación (polivalente), por tanto se formaran en adición un número mayor. En el caso del ejemplar que se muestra en la imagen se obtienen 368 fórmulas diferentes (óxidos, hidróxidos y sales).

Los estudiantes van realizando las combinaciones de cationes y aniones, fórmulas resultantes y asignando el nombre del compuesto formado, para ello escriben la información en la celda correspondiente de la siguiente tabla:

Catión
Anión
Fórmula
Nombres













Así como esta ruleta ha sido diseñada como una estrategia didáctica para el aprendizaje de la nomenclatura de compuestos químicos inorgánicos, existen entre otras ideas de “Proyectos Educativos – Aprendiendo Juntos” para elaborar materiales similares para otros temas como enlaces químicos o reacciones químicas; o ir más allá y pensar en una opción digitalizada interactiva, aunque ésta para centros educativos que cuenten con la infraestructura necesaria, también merodea la idea de crear una aplicación para dispositivos móviles, pero para ello será necesario contar con aliados académicos para su diseño e implementación.

¡Manos a la obra! “Juguemos a la ruleta y aprendamos el lenguaje químico”, un primer jugador, gira la ruleta y espera que ésta se detenga para ver las posibles combinaciones, por ejemplo el catión Na1+ y Cl1-, se escribe la fórmula química NaCl y el nombre del compuesto: cloruro de sodio. El segundo jugador, gira la ruleta y encuentra al catión Fe2+ y Fe3+ en coincidencia con el anión (CN)1-; en este caso es posible formar dos compuestos de los mismos elementos pero en distinta proporción. Para uno de ellos se forma Fe2O3 a partir del Fe3+ y O2-, cuyo nombre es óxido férrico y, el otro compuesto se escribe como FeO, al haber unido químicamente el Fe2+ y O2+, nombrándose como óxido ferroso; con este material es posible crear retos personales, concurso entre estudiantes, tanto en pruebas individuales o en equipo, ir contra reloj y más… hace algunos años, un estudiante compartió su anécdota, un hermano menor –al parecer cursaba el 6º grado de primaria– vio la ruleta y le llamó la atención, le pidió le enseñara y al cabo de unos días el niño ya estaba escribiendo formulas y nombres de los compuestos químicos.

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo” 

Benjamín Franklin



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